Por
Alejandro Zapata Perogordo
Si fuera necesario encontrar
razones para la desesperanza basta con ver a la Cámara de Diputados. La bancada
mayoritaria, la del PRI, conducida por el cencerro de Enrique Peña Nieto, acotó
el futuro del país a un mezquino interés político con vistas a las elecciones
presidenciales del 2012.
Desde la Cámara Baja un agravio
más a la nación. Como redil de ovejas, los diputados del tricolor atienden la
ordenanza de un aspirante a presidente y cierran los ojos y oídos a las
exigencias de sus representados.
Que no se olviden los
legisladores: no representan a un correligionario de partido sino a más 100
millones de mexicanos.
Pasaron décadas de disensos y por
fin, hace dos años, en la Cámara de Senadores se alcanzó un acuerdo fundamental
para el país: revisar y modificar el Sistema Político Mexicano mediante una
Reforma Política de gran calado. A la iniciativa plural se sumó el presidente
Felipe Calderón.
El objetivo: Ir transformando el
sistema político imperante en el país, en tanto que bajo las condiciones actuales
el vigente es anacrónico, esta completamente rebasado y resulta inoperante al
carecer de eficacia.
Todos sin excepción emitieron sus
diagnósticos y dieron sus opiniones, coincidiendo en necesidad de
contar mecanismos constitucionales mas eficaces para el entendimiento entre
poderes y además abrir la puerta a una mayor participación de la sociedad.
En la Cámara Alta se creó el
grupo plural cuyo encargo consistió en explorar los temas derivados de las
diversas propuestas y presentar un paquete integral y equilibrado que surgiera
por consenso, mediante el cual satisficiera las inquietudes señaladas.
Después de escuchar a
politólogos, especialistas, organizaciones no gubernamentales, analistas y
líderes políticos y sociales, se presentó un dictamen que luego el pleno de
Senadores aprobó el pasado 27 de abril.
La Reforma Constitucional se
resume en diez puntos, a saber: 1) Iniciativa Ciudadana, 2) Consulta Ciudadana,
3) Candidaturas Independientes, 4) Iniciativa Preferente, 5) Observaciones al
Presupuesto de Egresos de la Federación, 6) Reconducción Presupuestal, 7)
Sustitución en caso de falta absoluta del Presidente, 8) reelección de
Legisladores, 9) Ratificación de Comisionados de Órganos Reguladores de
Telecomunicaciones, Energía y Competencia Económica, y 10) Integración de
mayoría en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal.
Esos conceptos derivados de la
Reforma están íntimamente ligados a la modernización del Sistema Político
Mexicano y algunos de ellos contienen demandas históricas. El siguiente paso
consiste en superar el tamiz de la Cámara de Diputados, quienes se han dado
a la tarea de discutirla en comisiones, emitiendo y aprobando un dictamen que
esta semana seguramente será sometido al pleno.
Algo verdaderamente lamentable
esta ocurriendo en San Lázaro y es la mutilación de la reforma, al pretender
sin mayor argumentación, retirar elementos sustanciales y trascendentes en el
diseño político del país, como son: la reelección de legisladores, las
observaciones al presupuesto de egresos, la reconducción presupuestal y las
modificaciones que hacen a la consulta popular, haciéndola inoperante. Con ello
prácticamente reducen una reforma de largo aliento a una posición minúscula y
eminentemente conservadora.
Esta situación causa una afrenta
al desarrollo democrático del país, pues como ya es costumbre, los señores
diputados del Revolucionario Institucional vuelven a poner sus intereses
partidistas por encima del interés supremo de la Nación.
Por un lado señalan que México
debe crecer a un ritmo adicional de cuando menos dos puntos porcentuales, sin
embargo las reformas que posibilitan ese crecimiento son la Laboral y la
de Asociaciones Público Privadas, que ellos mismos tienen congeladas en la
Cámara de Diputados. Exigen que a la Delincuencia Organizada se le ataque en
sus estructuras financieras y desde hace seis meses han detenido la Ley Contra
el Lavado de Dinero.
Los legisladores que componen la
mayoría en la legislatura federal, no han querido entender o no han entendido
el privilegio que tienen de representar a la nación. Esa responsabilidad de ser
mayoría se ha dejado de lado para actuar como un grupo de presión que busca el
poder a costa de todo, inclusive de poner al país en mayor riesgo.
El amor a la Patria se refleja en
las acciones para fortalecerla y no como vemos a los Diputados del Partido
Revolucionario Institucional, con perversas intenciones de socavarla para
obtener beneficios individuales.
¡No tengo duda, la historia hará
su juicio!
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