Reforma
Por: Paz Fernández Cueto
Después de 36 horas de discusión
en el Pleno de la Cámara de Diputados la Reforma Política salió trunca. Fue una
reforma light, tímida y mediocre, ya que, debido a una resistencia cerrada del
partido dominante, aferrados a una mentalidad arcaica de control político y
acotamiento de la participación social, se opusieron a propuestas que la
ciudadanía reclamaba con ansiedad como son la revocación de mandato y
reelección de legisladores y alcaldes.
Una vez más la mayoría numérica
del Congreso cierra las puertas a la ciudadanía, animados por la vieja
costumbre del que fuera el partido hegemónico. Fue Calles, fundador del PRI,
quien prohibió la reelección de legisladores y alcaldes para asegurar el
control absoluto de su partido. Lo que en su momento pretendió el reclamo
maderista de "Sufragio efectivo no reelección" no fue suprimir la
reelección de legisladores y alcaldes, sino elevar una enérgica protesta contra
el porfirismo instaurado en el poder a lo largo de 30 años.
El PAN desde sus inicios nació
como un partido ciudadano para dar cauce a las propuestas que favorecen a la
ciudadanía, y agilizar la transición democrática que no ha acabado de
consolidarse en nuestro país. El PRI propone, a cambio, una consulta ciudadana,
instrumento de demagogia pura a sabiendas de la enorme confusión que suscitará
este tema, por la falta de entendimiento, y la resistencia popular que aún
persiste ante la palabra "reelección", fantasma de la Revolución. El
miércoles se intentó impulsar como parte esencial de la Reforma Política la
reelección exclusivamente de alcaldes y legisladores, y esto, con el objeto de
dejar en manos de los ciudadanos la posibilidad de premiar o castigar a sus
representantes de acuerdo con su desempeño. ¿Por qué se le tiene tanto miedo a
la ciudadanía, a su mayoría de edad, a su sentido común, a su capacidad de
juicio? ¿Es que no hemos alcanzado como sociedad un mínimo de madurez política?
En la Cámara se dio un debate de
altura, aunque fue difícil para quienes se oponían justificar sus razonadas
sinrazones. Calificar a un legislador es ciertamente difícil, lo propiamente
suyo es legislar, algo difícil de evaluar en términos de rentabilidad política
y trascendencia social, sin embargo, vale la pena resaltar razones poderosas
que esgrimieron diputados como Carlos Alberto Pérez Cuevas a favor de la
reelección: 1). En primer lugar se crearía un compromiso más directo entre
representantes y electores, reforzando la responsabilidad de los legisladores,
siendo sujetos de evaluación permanente. Es frecuente que un diputado, una vez
electo, se olvide de sus representados a sabiendas de que, haga lo que haga, su
trabajo no va ser ni reconocido ni premiado. Más allá de cualquier
reconocimiento, es el afán de servicio lo que debería animarlo, aunque
desgraciadamente no siempre es así. 2). Se obliga a una mayor
profesionalización de los legisladores. Cuando se llega a la Cámara por primera
vez, se aprende a marchas forzadas, los nuevos diputados se cuecen rápido, como
los frijoles sometidos a la presión de la olla exprés. Sin embargo, este
aprendizaje le sale muy caro al país: 500 diputados se ejercitan intensamente
durante tres años para que, llegado el término, no haya posibilidad de dar
continuidad a su trabajo por exitoso que haya sido. La continuidad misma de los
trabajos legislativos también se vería mejorada con la reelección inmediata, lo
cual, a su vez, permitiría la creación y desarrollo de verdaderas
"Políticas del Estado" en la rama legislativa. Los legisladores
profesionales le dan seguimiento a las leyes que impulsan y aprueban. Proponen
ajustes cuando en la fase de implementación las cosas no salen como debieran.
Los legisladores profesionales acuden a las reuniones interparlamentarias a
aprender, a discutir, a intercambiar información, datos, evidencias,
argumentos. Finalmente estas dos iniciativas fueron desechadas por la mayoría
de votos en el Congreso encabezados por el PRI, ante la desilusión de muchos
ciudadanos, especialmente de los jóvenes, que ven frustradas sus legítimas
aspiraciones: para qué esforzarse profesionalmente y capacitarse en ciencia
política si las designaciones de los servidores públicos van a depender
finalmente de los dirigentes de partido? La Reforma, en lo general, fue votada
a favor por la mayoría de los partidos, dado los avances que contiene en temas
significativos como son, entre otros, las candidaturas independientes y la
consulta ciudadana. Las otras reformas quedan pendientes..., ¡México..., que se
espere!
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